Ficha del personaje
El personaje
Sofía es la protagonista de Spirya XXI: una joven que descubre una misteriosa sociedad cuyos objetivos la cautivan. A través de su relato, la serie recorre su ingreso a ella: quiénes la llevaron hasta ahí, qué le pidieron y qué decidió callar.
La intérprete
Annika van der Veen
Annika van der Veen tiene veintiséis años, aunque casi nadie se los cree. En bares, cines y aeropuertos le piden documentos con una regularidad que ella ya toma con humor: “Llevo el documento en la mano antes de que me lo pidan. Me ahorra la cara de sorpresa”. Ese aspecto aniñado, que durante años le cerró puertas en los castings, fue precisamente lo que la llevó a Sofía Harrow, una joven a la que todos siguen viendo como lo que ya no es.
Su apellido también tiene historia. Su abuelo emigró de los Países Bajos a los Estados Unidos y en los papeles de inmigración lo anotaron como “Vanderveen”, todo junto. Así lo usó la familia durante tres generaciones, hasta que Annika, de adulta, buscó el acta de nacimiento de su abuelo y recuperó la grafía original. “No fue un gesto romántico. Simplemente quería llamarme como se llamaba él”.
Creció en una familia de trabajadores, lejos de los salones donde transcurre la vida de Sofía, y por eso el papel le exigió algo inesperado: aprender a moverse, a sentarse y a hablar como alguien que nació rodeada de privilegios, y hacerlo de modo que pareciera que nunca tuvo que aprenderlo. “Lo difícil no eran las escenas dramáticas. Lo difícil era servir un plato de guiso como si jamás lo hubiera hecho, cuando en realidad, lo he hecho miles de veces en mi casa”.
Como todo el elenco de Arcarium, Annika es actriz aficionada. No cobra por su trabajo y costea su propio vestuario y sus viajes. De día trabaja en una floristería; de noche, estudia guiones.
Durante el rodaje, el equipo de maquillaje le pintaba cada mañana la espiral blanca en la cara interna de la muñeca derecha. Más de una vez se fue a su casa sin borrársela, y en el ómnibus o en el supermercado alguien terminaba preguntándole qué significaba. “Nunca supe qué contestar. Creo que eso me ayudó a entender a Sofía”.
De todo el rodaje, la escena que más recuerda tiene una sola palabra. No por difícil, sino por contenida: había que agradecer sin decir nada.