Ficha del personaje
El personaje
Jonathan Harrow es un hombre de gran fortuna. Su lugar en Spirya XXI se descubre episodio a episodio.
El intérprete
Henrik Dahlgren
Henrik Dahlgren pasó treinta años restaurando muebles y objetos antiguos en un pequeño taller de Gotemburgo. Por sus manos pasaron cómodas del siglo XVIII, relojes de péndulo y cajas de música que no sonaban desde hacía generaciones. Ninguna fue suya. “Arreglé las reliquias de medio país y en mi casa no hay una sola antigüedad. Nunca sentí la necesidad de quedarme con nada”.
Llegó a la actuación pasados los cincuenta, casi por accidente, y Jonathan Harrow es su primer papel protagónico. El coleccionista que acumula lo que él se pasó la vida devolviendo.
Ese oficio se le notó desde el primer día de rodaje. La copa vikinga de utilería era una réplica de resina, liviana como un vaso de plástico. Henrik pidió que le pusieran peso adentro. “El texto dice que es más pesada de lo que parece. Yo sé cómo se sostiene un objeto valioso, pero no sé fingir un peso que no tengo en las manos”. El equipo la rellenó con plomo de pesca. Desde entonces, en el set la llamaban “la copa de Henrik”.
La escena que más veces repitió fue la del tatuaje, cuando Jonathan le toma la muñeca a su hija. “En las primeras tomas parecía enojado, y no era eso. Era miedo”. Lo encontró cuando dejó de pensar en el tatuaje y empezó a pensar en la madre de Sofía. Esa toma es la que quedó.
Henrik tiene una hija adulta que vive en otro continente. Para preparar el papel volvió a mirar las fotos de cuando ella era chica. “Jonathan sigue viendo a un bebé. Yo también, a veces. No me costó mucho entenderlo”.
Como todo el elenco de Arcarium, es actor aficionado. No cobra por su trabajo y costea su propio vestuario y sus viajes.
Annika van der Veen, que interpreta a Sofía, cuenta que fue el único del equipo que nunca la llamó “la nena”. Él le resta importancia: “Tiene veintiséis años. ¿Cómo la iba a llamar?”.